El Congreso sobre la Guerra Civil Española (1936-1939) fue inaugurado hoy con un llamamiento a recuperar e impulsar el pensamiento del que fuera presidente de la II República Manuel Azaña en 'favor de la paz, la piedad y el perdón'.
Jorge Semprún, escritor, histórico dirigente comunista y ministro de Cultura en uno de los Gobiernos de Felipe González, reivindicó la herencia de Azaña y la consideró el 'elemento que alimente, nutra y permita desarrollar en España una política de mejora democrática'.
'Si Dios lo quiere y los obispos no lo impiden', apostilló Semprún, muy crítico con el papel de la Iglesia católica en el momento actual de la política española, hasta el punto de manifestar que 'no es muy diferente del de la Iglesia franquista'.
Nieto de Antonio Maura, líder conservador español en el primer cuarto del siglo XX y nacido hace casi 84 años en una familia católica cuyo padre se puso al servicio de la República, Semprún fue protagonista directo de ese episodio trágico de la Historia de España y conoció el exilio con tan sólo 15 años.
Sufrió la deportación al campo de exterminio nazi de Buchenwald, pero hizo de su experiencia 'una memoria de sabiduría', según el coordinador del Congreso, el historiador Santos Juliá, que situó su obra en 'la brecha que abrió la transición, superando la necesidad de saber si alguien había estado en un bando u otro'.
En un discurso que pasó por lo positivo y lo negativo de lo ocurrido, Semprún consideró que la Guerra Civil fue 'una guerra justa, no una cruzada, contra el fascismo, en un momento de apogeo nazi y stalinista', y parafraseó al francés André Malraux cuando escribió que 'hay guerras justas, pero no ejércitos inocentes'.
Fue una alusión a 'esos llamados revisionistas' cuyos libros se le 'caen de las manos', comentó, y cuya 'idea de que la insurrección fascista era una reacción contra una revolución bolchevique es una de las cosas más absurdas de todo lo que se ha escrito'.
Semprún volvió a Malraux para reivindicar su libro 'L'Espoir' (La Esperanza), como 'el mejor libro escrito sobre la guerra civil', porque hace la crítica más profunda de la filosofía política del comunismo en 'un discurso de contradicción', al que, en su opinión, muchos españoles de izquierdas tienen aún que habituarse.
En su calidad de histórico dirigente del Partido Comunista de España (PCE), del que fue expulsado en 1964 por defender una vía democrática hacia el socialismo, dijo que los comunistas mantuvieron 'una posición correcta' durante el conflicto, pero que tuvieron que soportar el peso del aparato políticos y de espionaje de la URSS.
En un abarrotado salón de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid, la intervención de Semprún fue seguida por hispanistas como Ronald Fraser y Maryse Bertrand de Muñoz, que serán homenajeados, entre otros, en este Congreso.
También asistieron la ministra española de Cultura, Carmen Calvo, el rector de la UNED, Juan Antonio Gimeno Ullastres, y el presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), Jose García Velasco.
'Setenta años después de la guerra civil, este Congreso da cuenta del interés y preocupación por lo ocurrido en España, que fue decisivo para la historia de Europa y del mundo', dijo el coordinador del Congreso, en el que unos 200 expertos españoles y extranjeros hablarán hasta el miércoles de sus investigaciones.
Juliá situó el Congreso en una perspectiva de sucesión generacional que mantiene el interés por la contienda civil y la ministra de Cultura coincidió en que la Guerra Cvil 'sigue gravitando después de 30 años de libertades y convivencia'.
Terra Actualidad - EFE
